Lo que debía ser una jornada normal de fútbol juvenil en el Torneo Proyección terminó transformándose en un verdadero papelón. El triunfo por 2-0 de la Reserva de Atlético Tucumán ante Talleres quedó completamente manchado: todo terminó en una escandalosa batalla campal.
El detonante de la tensión estuvo marcado por un desarrollo caliente y cargado de polémicas arbitrales que indignaron a los cordobeses. Entre los fallos más cuestionados se destacaron un polémico gol en el que quedaron dudas sobre si la pelota había entrado o no, y las expulsiones que diezmaron al equipo cordobés, incluyendo tarjetas rojas sufridas por el DT Rodrigo Acosta y su hermano y ayudante de campo, Lautaro, ex jugador de Lanús.
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La situación escaló de manera irreversible una vez consumado el partido. Los ánimos desbordados se trasladaron rápidamente hacia la zona de plateas y tribunas, donde los entrenadores de la T se cruzaron con insultos y piñas frente al alambrado contra familiares y allegados del club tucumano.
En las impactantes imágenes difundidas se puede observar al Laucha Acosta completamente sacado de sí, tirando puñetazos contra algunas personas que estaban disfrutando el partido.
En medio del tumulto, un gacebo quedó totalmente destruido y la transmisión dejó al descubierto momentos de máxima desesperación al advertir la presencia de mujeres y niños en medio de la gresca.
Ante la magnitud del descontrol, debieron intervenir los propios futbolistas de Talleres, quienes sujetaron y apartaron a la fuerza a los hermanos Acosta para evitar que la violencia continuara escalando.
Sin lugar a dudas, una página bochornosa que empañó el fútbol de inferiores y cuyas consecuencias disciplinarias prometen dar que hablar en los próximos días.
Fuente: 442.perfil.com



