El hombre afirmó que fue “un problema mío, yo me la mandé”. Contó junto a su mujer que llegaron a recibir amenazas. En los próximos días reabrirán el negocio luego de tres meses de clausura.
Karina y Jorge, los dueños de la carnicería clausurada en General Madariaga por el brote de triquinosis.
A principios de julio de 2026, General Madariaga sufrió un brote de triquinosis que afectó a unas 100 personas. El origen de la enfermedad se rastreó hasta una carnicería de la ciudad, en la que se secuestraron 85 kilos de achuras de cerdo que contenían Trichinella. A tres meses de la situación, el dueño del local pidió disculpas públicas: “Es problema mío, yo me la mandé”. Y contó que se enfrenta al desafío de volver a abrir el negocio luego de la clausura.
En una entrevista con Central de Noticias Madariaga, Jorge, el comerciante, afirmó que está “luchándola, mal por la gente”. Y que su intención era “más que otra cosa, pedir disculpas”. Explicó que decidió hablar públicamente porque consideraba que debía dar la cara: “Hoy estamos para pedir disculpas. Y bueno, dando la cara, porque teníamos que darla”.
El carnicero reconoció su responsabilidad personal: “Es problema mío, yo me la mandé”. Consultado sobre qué quiso decir con esa frase, explicó que durante años trabajó con la elaboración de chorizo seco y que nunca imaginó atravesar una situación semejante: “Nunca pensé que me iba a tocar a mí”. Añadió: “Estoy arrepentido, porque la verdad que tengo mucha gente conocida, tengo muchos clientes de toda la vida”.
El dueño de la carnicería afirmó que siempre trabajó con carne de cerdo proveniente de frigoríficos y negó haber comprado animales de manera irregular. Sin embargo, relató una modalidad de trabajo que ahora reconoce que pudo haber representado un riesgo: “Mucha gente iba, me pedía la gauchada y le picaba la carne por la picadora. Y capaz que en eso se me haya escapado algo”.
Karina, su esposa, también tomó la palabra y remarcó que nunca existió una intención deliberada de provocar daños: “Esto nadie lo hizo a propósito”. Y agregó: “Nadie tuvo la intención de un día salir y decir ‘vamos a salir a lastimar gente’“.
La mujer contó que tuvo a su mejor amiga internada en terapia intensiva y que otros integrantes de su familia también atravesaron la enfermedad.
El matrimonio relató situaciones de amenazas recibidas tras conocerse el brote. Karina mencionó llamados y mensajes intimidatorios y reveló que circuló una información falsa sobre la supuesta muerte de Jorge: “Nos llama un amigo, me dice: ‘Mirá, a mi hija le llegó la noticia de que Jorge había tomado la decisión de ahorcarse’“.
La mujer también se refirió al aislamiento social que atravesaron: “La gente se alejaba como si yo llevara el virus en la mano”.
Contó que durante estos meses prácticamente no podían salir de sus casas y que incluso tuvo que concurrir a un hospital por ataques de pánico.
Con la clausura cumplida, la familia se prepara para retomar la actividad. Karina explicó que deberán limpiar y poner el establecimiento en condiciones antes de los controles correspondientes: “Vamos a volver a abrir, a limpiar, a ordenar, para poder empezar de vuelta a trabajar”. También mencionó el impacto económico: “Las cuentas nos hunden”, y contó que tuvieron que vender un terreno que habían comprado como inversión.
Fuente: Agencia DIB



