La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete de Javier Milei trae consigo un cambio significativo en cómo se maneja el poder bonaerense. De ahora en más, temas cruciales para la gestión —como la negociación para achicar la zona con subsidios al gas natural en 94 municipios de la provincia— quedan bajo la órbita del mismo dirigente que sueña con convertirse en gobernador. Se trata de una oportunidad enorme, pero también de un desafío mayúsculo, que Santilli enfrenta con un poder ampliado aunque compartido con su rival interno más fuerte, el diputado nacional Sebastián Pareja.
Con un perfil que rehúye el conflicto y una habilidad particular para congraciarse con distintos sectores sin perder de vista sus propios intereses, “El Colo” logró su gran victoria política ganándose la confianza de Karina Milei. Ese vínculo fue la puerta de entrada que primero lo posicionó como el rostro visible del sorpresivo triunfo de La Libertad Avanza en la provincia el año pasado, y que ahora lo catapultó a la oficina política más relevante del gabinete nacional. Hay una diferencia clave respecto de quienes ocuparon el cargo antes que él: Santilli cuenta con una red de vínculos propios mucho más sólida dentro del sistema político —a su asunción asistieron 14 gobernadores y tiene referentes propios en la Legislatura bonaerense—, lo que le otorga un margen distinto para la siempre compleja convivencia con Karina.
El recorte de la zona fría, que el Ejecutivo pretende convertir en ley en el Senado dentro de diez días, representa la tarea más urgente que tiene por delante y, a la vez, ilustra perfectamente las contradicciones que enfrenta al ejercer este doble papel. Necesita negociar con los mandatarios provinciales para garantizar los votos, pero si logra ese objetivo de gestión, complica su propia imagen electoral, ya que implica una noticia poco grata para los votantes: pagarán entre un 30 y un 50% más por el gas. El escenario no juega a su favor, porque el costo de los servicios es hoy uno de los factores que explica por qué el ingreso disponible de las familias sigue cayendo, pese a que la inflación desacelera y los sueldos formales muestran una tímida recuperación.
Las definiciones en materia económica, además, no dependen del jefe de Gabinete, y en su entorno reconocen que esto suma otra dificultad política: ¿cómo defender medidas que golpean fuerte en el Conurbano, territorio esencial para las aspiraciones libertarias por ser el bastión histórico del kirchnerismo, y que sufre de lleno el impacto negativo del esquema económico de Luis Caputo? Algunas cifras grafican el problema: en el Gran Buenos Aires la desocupación supera en 1,9 puntos el promedio nacional, los salarios reales cayeron 1,4% mientras que en el país subieron 2,4%, y allí se concentra la parte más dura del cierre de empresas manufactureras.
El aval de Karina Milei resulta fundamental para las ambiciones electorales de Santilli, aunque no despeja completamente su camino. Pareja continúa siendo el representante directo de “la jefa” en territorio bonaerense, algo que no varió, así como tampoco cambió su función principal: el diputado está a cargo del armado de equipos para un eventual gobierno provincial y lidera la estrategia de seguimiento y respuesta cotidiana a las decisiones de Axel Kicillof, tanto en concejos deliberantes como en la Legislatura. Esa posición le da mucha visibilidad al jefe de Gabinete, pero en esa disputa con el peronismo deberá articular justamente con quien compite por el mismo lugar: Pareja también aspira a ser candidato.
Frente a semejante cúmulo de obstáculos, en el círculo cercano de Santilli se llegó a evaluar una alternativa: construir poder político en la Ciudad de Buenos Aires. Por el momento, esa opción quedó descartada. La sociedad con Cristian Ritondo se mantiene firme y el objetivo pasa por cerrar un acuerdo de unidad con el PRO, algo determinante en una provincia que no tiene balotaje. El camino no luce sencillo: Milei le recordó públicamente a Mauricio Macri que el “reperfilamiento” de 2018 fue en los hechos un “default”, justo después de que se confirmara el nombramiento de Santilli. Una señal clara de que el presidente no tolera la idea de que Macri maneje los hilos desde las sombras y busca demostrar lo contrario: es él quien absorbe estructuras ajenas, no al revés.
En paralelo, la principal negociación de Santilli en este momento apunta a eliminar las PASO: las tratativas están bastante encaminad
Fuente: Agencia DIB